ESCUCHA LA MÚSICA, DISFRUTA DE SUS COLORES
Así habló Zarathustra Op. 30 es un poema sinfónico compuesto por el alemán Richard Strauss en el año 1896; el autor se inspiró en la obra homónima del filósofo Friedrich Nietzsche.
En este cuadro represento el impacto que se produce en el acorde de matiz fortísimo del compás siete. Quiero plasmar esta explosión con los colores del acorde en forma de rayos que abarcan todo el cuadro.
Como os decía en mi comentario, Así habló Zarathustra Op. 30, es un poema sinfónico compuesto por el alemán Richard Strauss en el año 1896; el autor se inspiró en la obra homónima del filósofo Friedrich Nietzsche.
Esta obra está dividida en nueve secciones interpretadas en tres momentos diferenciados. Strauss denominó las secciones según capítulos seleccionados en el libro. Para este cuadro, he escogido la Introducción (Amanecer) de esta magnífica obra.
En esta pintura represento el impacto que se produce en el acorde de matiz fortísimo del compás siete. Quiero plasmar esta explosión con los colores del acorde en forma de rayos que abarcan todo el cuadro.
He pintado un fondo negro con matices de colores grises, donde se aprecia el eco producido por esta explosión mediante círculos a su alrededor. En el centro de esta explosión represento el cráter que se forma por el impacto, y a su alrededor, los pequeños cráteres que comprenden el círculo central con el color blanco más puro y brillante. Desde este círculo central salen disparados unos rayos luminosos que se convierten en los colores del acorde, unos rayos envueltos entre partículas de colores grisáceos que flotan en este cielo oscuro.
Como os comentaba, los rayos se convierten en los colores de las notas que forman este acorde: Do (amarillo), Re (rojo), Mi b (verde esmeralda), Fa (verde amarillo), Sol (naranja), y Si b (verde). Estos rayos recorren todo el cuadro, empezando en su color más puro y difuminándose al final con el fondo.
Represento la instrumentación de este fragmento, con los colores que le corresponden a sus notas (figuras geométricas) según mi teoría, con distintos relieves y texturas, para diferenciar los instrumentos que interpretan la misma nota e indicar los trémolos y el redoble de los contrabajos y el tambor respectivamente.
Espero que al contemplar mi pintura tengáis la misma sensación que a mi me producen estos primeros compases de esta gran obra de Richard Strauss. Una sensación misteriosa de algo que empieza, que se está engendrando, y que al final nace en forma de una explosión brillante, luminosa y llena de color como es la vida.







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